Ciclo De la Revolución Industrial a la Evolución Empresarial (2 de 5): Modelo Actual.

La persona jurídica, resalto lo de persona, es tal vez ya la entidad más influyente de las sociedades. De las 100 economías más grandes del mundo, comparando ingresos por ventas de corporaciones con PIB de Países, al 2019, más de 60 son empresas. Su oferta de productos y servicios ha puesto en manos de cientos de millones de personas productos y servicios para cuidar la salud y curar las enfermedades, alimentarnos, vestirnos, transportarnos, comunicarnos, divertirnos, aprender…De sus diseños y productos se generan tendencias y cultura.

Su lado brillante en innegable, la oferta de medios para una vida mejor es su principal virtud. Ha generado empleo y pagados impuestos. Ha sido el motor de las economías. No se admite debate al respecto.

Manejan «lobbys» y tienen influencia política en algunos casos decisivos. Es obvio lo que significan entonces para los estamentos políticos y para el futuro de las sociedades.

A nivel global, las empresas familiares, generalmente menores en tamaño pero mayores en número, son menos visibles en los agregados y en gran medida se han concentrado en los intereses de sus negocios, ajenos a la visibilidad que conlleva la cercanía al poder. Han hecho cierto el dicho llanero “El ojo del amo engorda el ganado”, al riesgo de que otros le hayan puesto el ojo a la finca…

La empresa con fines de lucro se potencia desde principios del siglo pasado, a través de un marco jurídico que define lo que termina siendo su catalizador para el crecimiento experimentado y tal vez ya hoy, se convierten en la disfuncionalidad que la afecta. Este foco en el interés propio ha sido el motor de su crecimiento y la enfermedad que hoy padece.

El modelo de gestión se desarrolla bajo la figura de la administración científica, Taylor, donde se ven a las personas como recursos a ser administrados, la naturaleza como la fuente de materias primas a ser utilizadas y a las empresas como entidades con un claro propósito: generar beneficios. Un modelo diseñado para dar respuesta a las presiones competitivas de mercados y de rentabilidad de accionistas y que se adecúa a un marco legal que pretende establecer los limites y balances que necesita visto su principal cometido. Su mantra: crecer, competir y acumular, externalizando la mayor cantidad posible de impactos y maximizando los beneficios, en muchos casos consumiendo recursos naturales que no pueden reponer y generando desperdicios que no pueden procesar, en un proceso de externalización de impactos que entran en la contabilidad de otros, incluso de la próxima generación.

Una suerte de criatura que opera sin rendir cuentas a la sociedad, con énfasis en el interés propio, con dificultades para mantener relaciones de largo plazo y en la cual rotan clientes, trabajadores y proveedores y que entiende dicho comportamiento como natural y el esperado. Que siente que por entregar productos a cambio de dinero, generar empleo y pagar impuesto ya hizo lo necesario.

En este proceso buscan ser las mejores en el mundo haciendo más, mejor, más rápido y más barato. Una visión ego-centrista, que asume que le puede ir bien a pesar de que a otros les vaya mal. Que privilegia sus intereses por encima de cualquier otra consideración y que puede operar de manera anónima y con responsabilidad limitada.

Establece una relación basada en burocracia y jerarquía, comando y control, que ofrece dinero a cambio del tiempo y el aporte de los trabajadores bien sea físico y/o mental. Y es en este preciso y limitado contexto y visión, escuchamos de la gerencia, que la gente es lo mas valioso y se habla de bienestar y felicidad laboral, cuando los estilos de liderazgo son egocéntricos y las políticas, procesos, sistemas y estructuras se diseñaron desde el control y la desconfianza……..Resultado a lo interno: neurotizamos el sistema humano, erosionamos el liderazgo y alejamos lo mejor de la gente del lugar de trabajo.

No es sensato hablar de cultura, ni de honrar a las personas, ni de contribuir con la sociedad desde la arquitectura actual de la gestión, las leyes prevalecientes y los modelos mentales predominantes.

En este modelo los tres pilares tienen tensiones encontradas: El Gobierno que regula y controla, la gerencia que busca maximizar beneficios y los sindicatos que buscan proteger los intereses de los trabajadores. Un sistema que privilegia la norma y no los principios, que tienen intereses distintos y dificultades para abrazar un propósito compartido. Debe quedar muy claro las fricciones que esto genera y la necesidad de cambio en todas las instancias.

El concepto mismo de Revolución Industrial no es suficiente. Muchos autores nos dicen que vamos por la cuarta, otros incluso por la quinta revolución industrial, pero seguimos con los supuestos y modelos mentales de la primera, poner la ciencia al servicio de la acumulación de riqueza y poder. Yo siento que seguimos en la primera, lo único que ha cambiado y mucho son los avances tecnológicos y sus impactos.

En este proceso, cuando el mundo era grande y nosotros pocos, pues no se percibían sus efectos agregados. Hoy estas carencias hacen que las empresas pasen a ser el centro de la atención y de una creciente critica.

Los enfoques de responsabilidad social corporativa, loables y necesarios, actúan sobre las consecuencias y no las causas, alivian, pero no sanan y pueden incluso ser peligrosos, dado que puede que nos confunda con lo cosmético de lo esencial: el necesario cambio de orden del sistema.

Es perentorio entonces contribuir a transformar el modelo de gestión y ampliar su responsabilidad. El riesgo de los ataques a la iniciativa privada empresarial son la norma en regímenes populistas, llena de limitaciones, en las empresas descansa el potencial de un futuro distinto y mejor para todos, corresponde entonces abrazarla y sacudirla para que evolucione y se transforme.

Las empresas con fines de lucro, sus accionistas y ejecutivos tienen una invitación inaplazable a transformarse profundamente. Desde sus modelos mentales.  Su gente lo demanda (muchos en silencio) , la sociedad lo necesita y crecerá en su reclamo y además es la fuente emergente más importante de valor económico empresarial. Posiblemente el mejor negocio del mundo sea contribuir a tener un mejor mundo.

Author:
Consultor internacional y escritor (venezolano, español). Agente de transformación de las organizaciones y sus lideres. Especialista en los procesos de integración cultura y estrategia, profesionalización de empresas familiares y “Turn-Arond” de negocios en crisis. Facilitador y Certificador de Barrett Values Centre

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