Transiciones

Vivimos momentos distintos. En febrero de este año escribí en este blog acerca de las rupturas. lo hago ahora acerca de las transiciones.

La ruptura del orden establecido y la transición hacia algo nuevo que se mantendrá mientras no exista relativa certidumbre al menos de los impactos del Covid19 en nuestra forma de vida, son dos de las características más notorias del cambio de época que invito a comprender transitamos ya.

Difíciles para todos pues el orden establecido cruje y tambalea.  Dolorosos  para muchos que han perdido seres cercanos y queridos como resultado directo o indirecto del virus y complejos para quienes hoy se ven sin trabajo o con cambios profundos en el modelo acostumbrado de trabajo. Para todos, un cambio importante de costumbres y estilos de vida que nos deja descolocados en gran medida.

Momentos que se caracterizan por apartarnos de lo conocido y por la incertidumbre, esa variable independiente que estamos acostumbrados a pensar que teníamos bajo control.

Toda transición representa una brecha, un espacio de tiempo, por un lado en el que el orden establecido y conocido se entiende como inviable, algo que está ya desfasado o muriendo, que no da respuesta a las necesidades de individuos, sociedades  y  de los ecosistemas y por el otro lado, el tiempo que tome vislumbrar un nuevo orden, distinto, superior, que ofrezca mayor estabilidad externa y equilibrio interno (bases de la evolución).

La transición social que vivimos y que tiene como catalizador a la pandemia global que nos afecta,  es el espacio de tiempo necesario para conectar dos órdenes muy distintos: uno en decadencia, creciente disfuncionalidad, que se antoja ya inviable y otro, que por su complejidad, no termina de visualizarse, emerger, implantarse y hacerse viable.

Las transiciones tienen esas dos características que las definen. El convencimiento que lo actual no es y el sentir de que no está claro lo que vendrá.

Durante las mismas se nubla la visión de largo plazo, es difícil proyectar siquiera para el corto plazo. Las herramientas de análisis conocidas se sienten insuficientes y poco fiables.

Nuestro modo de vida prevaleciente y para la mayoría de nosotros nos ha llevado a buscar la certidumbre y actuar con desconfianza, mientras que para poder mantener el orden y la serenidad durante las transiciones se hace necesario entender que la vida es incertidumbre y que debemos actuar con confianza.

Esta enorme pausa social, laboral e incluso en muchos casos familiar, imprevista e inédita, parece que tendrá profundas implicaciones en todos los órdenes de la vida e incluso del denominado modelo de desarrollo. Tanto porque el mundo exterior incorporará nuevas normas y regulaciones, como por los llamados que el mundo interior tendrá en muchas personas.

Esta transición, dolorosa y costosa, nos invita sin embargo a crecer en la comprensión de la necesidad de desincorporar paradigmas ya obsoletos acerca de lo que entendemos por riqueza, por creación de valor, a redefinir el peso de las relaciones en nuestra vida y a dar una perspectiva distinta acerca de los niveles de interconexión e interdependencia entre nosotros y en la relación con la vida toda en nuestro único hogar.

Siento que ratifica y afianza la comprensión que abrazo de la necesidad de convertirnos en agentes para la transformación social, operando desde nuevos paradigmas, desde otro nivel de pensamiento.

El Covid19 es el catalizador, no es la causa raíz de la transición entre los dos estados de vida: el actual caracterizado por el egocentrismo y basado en un modelo de desarrollo que valora el crecer, competir y acumular viendo recursos a ser aprovechados o administrados y otro orden, aún en gestación, que ponga la existencia y la vida en el centro de toda gestión, que se base en estabilidad y colaboración, que honre la vida y las personas.

Esta transición es el evento necesario para el cambio de fase entre sistemas, que comienza con la pandemia y que finalizará cuando demos forma a un nuevo orden, un modelo de desarrollo que honre a las personas y la vida y utilice la tecnología y el dinero y no el que hoy tenemos, que usa la vida y las personas y privilegia la tecnología y el dinero.

Esto es mucho más profundo que pensar en «nuevas formas de trabajo», ha de ser un nuevo modelo de desarrollo. Los expertos actuales son los mejores en lo que no funciona. Somos los protagonistas de un cambio de época.

 

 

 

 

 

 

Author:
Consultor internacional y escritor (venezolano, español). Agente de transformación de las organizaciones y sus lideres. Especialista en los procesos de integración cultura y estrategia, profesionalización de empresas familiares y “Turn-Arond” de negocios en crisis. Facilitador y Certificador de Barrett Values Centre

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